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Entrevista con Augustin Hadelich: Sonatas y Partitas de Bach

Entrevista con Augustin Hadelich: Sonatas y Partitas de Bach

Laurie Niles por Laurie Niles · 20 de abril de 2021

El arte, la atención al detalle y la pura belleza de la forma de tocar de Augustin Hadelich no dejan de conmoverme. Por eso, cuando supe que iba a publicar una grabación integral de las Seis Sonatas y Partitas para violín solo de Johann Sebastian Bach, sentí una verdadera ilusión por escuchar su visión de estas obras, que constituyen el corazón del repertorio violinístico.

El violinista germano-estadounidense, que reside en Estados Unidos, no solo dedicó la pandemia a estudiar y grabar a Bach, sino también a producir una gran cantidad de vídeos: 46 vídeos en una lista de reproducción didáctica sobre técnica violinística titulada Ask Augustin, y 37 vídeos de interpretaciones grabadas en casa para Hadelich at Home 2020. Ganador del Warner Prize en 2015 y de un Grammy en 2016 por su grabación del Concierto para violín de Dutilleux, Augustin fue además nombrado Instrumentista del Año por Musical America en 2018.

Ese mismo año, Augustin publicó su exquisita grabación de los 24 Caprichos de Paganini, obras virtuosísticas de dificultad legendaria que ponen a prueba incluso a los violinistas más consumados.

Grabar todas las Sonatas y Partitas para violín solo de Bach es una empresa igual de ambiciosa, y Augustin no defrauda. El CD, publicado a principios de abril, incluye además un libreto con un reflexivo ensayo escrito por el propio Augustin, así como preciosas fotografías tomadas por su esposa, Suxiao Yang, en la campiña italiana donde Augustin creció.

El violinista Augustin Hadelich
El violinista Augustin Hadelich. Foto: Suxiao Yang.

Al principio, mi intención era escuchar solo los momentos más destacados; al fin y al cabo, se trata de mucha música: seis obras en varios movimientos que suman 32 movimientos en total. Pero una vez que empecé, no pude parar. Escuché las dos horas y doce minutos completas de esta interpretación intensamente emotiva, intelectualmente gratificante y endiabladamente difícil, que él hace sonar tan natural e inevitable. Todo un logro.

En estas obras, Bach exige al violín que haga el trabajo de un conjunto entero, o quizá de un órgano de iglesia: que utilice sus cuatro cuerdas para crear a la vez melodía y armonía, y que cante a varias voces. Augustin da sentido, sin fallar nunca, a todas esas voces y las articula de manera clara y coherente, pese a los retos técnicos y, francamente, también intelectuales que ello implica. Estas obras abarcan un territorio emocional inmenso: grandiosas y divinas en un momento, pequeñas y vulnerables al siguiente.

Y como el pintor que percibe colores que nadie más advierte, Augustin también hace aflorar diminutos instantes de belleza: nunca demasiado, solo lo justo para que todo resplandezca. Y lo mejor, para mí, fue el final: la Partita n.º 3. Creo que nunca había escuchado tanta alegría en esta partita, sobre todo en la Gavota.

Hace unas semanas conversé con Augustin sobre su nueva grabación, sobre el uso de un arco barroco y sobre su visión, en constante evolución, de la música de Bach y de su significado.

«En cuanto llegó el confinamiento, saqué a Bach y empecé a tocarlo», contó Augustin. No fue el único: muchos instrumentistas de cuerda se pusieron a tocar el Bach para instrumento solo en aquella época, porque es una música que no necesita acompañamiento, lo que la convierte en la música perfecta para el aislamiento.

Pero Augustin tenía otro motivo importante: siempre había querido grabar la integral, y por fin había encontrado «el» arco barroco adecuado y estaba deseando empezar a tocar con él. «Había comprado el arco quizá tres años antes y no había tenido muchas ocasiones de usarlo», explicó Augustin.

Antes de dar con este arco en concreto, Augustin se sentía algo desanimado con los arcos barrocos.

«Siempre había pensado que el arco barroco era tan distinto del arco moderno que sería como volver a aprender a tocar», dijo. Esa impresión se había formado muchos años atrás, cuando probó un arco barroco tan corto y ligero que parecía un arco infantil. En realidad, sin embargo, «hay una enorme variedad entre los distintos arcos barrocos en cuanto a longitud, peso y respuesta. Creo que se diferencian mucho más entre sí que los arcos modernos. De hecho, creo que puede que haya un arco barroco para cada persona: ¡es un poco como en Harry Potter, cuando hay que encontrar la varita adecuada!».

Quien le ayudó a encontrar ese «arco adecuado» fue precisamente la violinista Julia Fischer. Hace varios años, ambos realizaron juntos una gira de diez conciertos en la que interpretaron el Doble Concierto de Bach y el Concerto grosso n.º 1 de Schnittke.

«Un día apareció con dos arcos barrocos», relató Augustin. Con su característico desparpajo, «me retó, más o menos: "Yo uso el arco barroco si tú usas el arco barroco…". Así que le dije: "Vale…"».

De repente, Augustin se encontró tocando un concierto con un arco barroco. «¡No es algo que yo haga normalmente, salir al escenario con un arco distinto!», dijo Augustin. «Pero lo que me asombró fue lo natural que resultaba: se sentía perfecto para esta música».

Se trataba de un modelo de la década de 1730, fabricado en palo de hierro por el arquetero alemán contemporáneo Rüdiger Pfau.

«(Julia) tenía dos arcos para probar», explicó Augustin. «Acababa de comprar uno de ellos, y el otro fue el que probé yo. Ese se adaptaba mejor a mí, así que todo encajó». Al final, compró precisamente ese arco. «Tenía cierta fuerza y una longitud similar a la de un arco moderno; solo es un poquito más corto. Y, por supuesto, es más ligero que mi arco moderno, pero tenía una solidez que facilitó el cambio».

Y no solo eso: a la hora de tocar algo como Bach, el arco barroco resultaba más intuitivo. Facilitaba muchas cosas.

«Lo maravilloso de la sensación del arco barroco es esa ligereza, ese impulso hacia arriba», dijo Augustin. «El arco tiende a elevar las notas al final de cada una. Eso les da cierto rebote y hace bastante fácil lograr una articulación realmente magnífica en los movimientos de danza de todas las partitas. Ocurre casi por sí solo: todas esas pequeñas inflexiones salen justas. Con el arco moderno, hay que imitarlo. Pero el arco moderno está diseñado precisamente para que no se eleve, para que se hunda en la cuerda. De eso se trata, por eso está curvado en sentido contrario: para que el peso entre en la cuerda todo lo posible y el sonido se sostenga».

«El arco barroco se inventó primero, y creo que es la forma más intuitiva de construir un arco y de manejarlo», dijo Augustin. «En realidad, el cambio es bastante sencillo. Sin embargo, si uno hubiera tocado toda la vida con un arco barroco y tuviera que pasarse a uno moderno, quizá sería mucho más complicado. En el arco moderno, la manera de producir el sonido es más compleja, igual que el peso y el equilibrio, y pretende hacerlo todo: tiene que tener ligereza, pero también peso, un sonido denso y colores, todo eso. Es una herramienta más compleja».

El arco barroco fue solo un elemento más que ayudó a Augustin a avanzar en una dirección que ya había tomado con respecto a Bach: encontrar en esta música la alegría y el disfrute.

«La tradición interpretativa de Bach, cuando la escuché por primera vez, era realmente severa», dijo Augustin. «No había alegría en ella. Incluso algo como la Gavota parecía tener que "forjar el carácter". Muchos de estos movimientos están llenos de alegría, sobre todo la tercera sonata y la tercera partita: son una auténtica liberación después de la segunda sonata y la segunda partita, que son tan dramáticas. De hecho, me parece que el enfoque interpretativo de principios del siglo XX funcionaba mucho mejor en la segunda partita, en los pasajes dramáticos, aunque los tempi fueran algo más lentos. Creo que la emoción trágica se transmitía de forma muy poderosa y conmovedora. Lo que de verdad no funcionaba eran algunas de las danzas más ligeras y alegres».

«El movimiento de la interpretación históricamente informada ha cambiado la forma en que todos escuchamos la música barroca. Casi siento que ahora tengo otros oídos, porque ciertas convenciones han cambiado», dijo Augustin. «La manera en que se usaba el vibrato entonces parecería hoy fuera de lugar, excesiva. Creo que las cosas han cambiado para mejor, sobre todo en la música orquestal barroca: todo se ha aligerado un poco, tiene una transparencia realmente hermosa y es algo más libre».

«El Barroco fue una época de exceso, de personajes extravagantes», dijo. Aunque Bach fuera un organista de iglesia alemán, conocía a fondo las danzas francesas: trabajó con un maestro de danza francés y, en ciertas etapas de su vida, acompañó a bailarines. «Debía de ser una forma de hacer música bastante extravagante; no es lo que se suele asociar con Bach si uno lo imagina como ese austero compositor alemán de música sacra. Pero incluso cuando escribe música religiosa, la música siempre baila, y hay danzas en muchísimas de sus obras».

Aunque Augustin utilizó un arco barroco, no bajó la afinación de su violín al diapasón más grave de La = 415 Hz ni lo encordó con cuerdas de tripa, como hacen a veces los intérpretes especializados en la práctica histórica. Mantuvo su violín en el diapasón moderno de La = 441 Hz, con cuerdas sintéticas: Evah Pirazzi para La, Re y Sol, y una cuerda de Mi Gold Wondertone.

El violín que toca, eso sí, procede de la época de Bach: el Guarneri del Gesù «Leduc, Szeryng» de 1744, cedido por un mecenas a través del Tarisio Trust. «Antes era el violín de Szeryng, así que a veces la gente compara mi Bach con el de Szeryng, lo cual me hace gracia, porque probablemente no podrían sonar más distintos».

Le comenté que mi edición favorita de Bach es, de hecho, la de Szeryng. ¿Qué edición utilizó él?

«La edición que usé durante las sesiones fue una de Bärenreiter (Urtext)», dijo Augustin. (Por cierto, Bärenreiter publicó recientemente una nueva edición Urtext revisada de las Sonatas y Partitas).

Como era de esperar, Augustin tiene su propia lectura, basada en el manuscrito original de Bach. Las distintas ediciones Urtext (ediciones como las de Bärenreiter y Henle, que pretenden ceñirse lo más posible a lo que Bach escribió exactamente) no siempre coinciden, de modo que «hay cierto margen de conjetura», señaló Augustin. «Pero lo disfruté muchísimo, porque es un manuscrito precioso de contemplar».

Empezó a estudiarlo de niño. «Cuando era joven, pasaba muchísimo tiempo examinando cada pequeño detalle», contó Augustin. «Por aquel entonces, la única "edición" que tenía estaba increíblemente recargada de indicaciones: tenía un millón de ligaduras, unas encima de otras, por todas partes. Así que fue una gran sorpresa ver el facsímil impreso del manuscrito de Bach. Fue emocionante descubrir que los golpes de arco que Bach escribió tienen realmente sentido y que, en muchos casos, son más fáciles».

¿Un ejemplo? «En la Corrente de la segunda partita, siempre se tocaban los ritmos con puntillo ligados en el mismo arco, y eso es bastante habitual; muchas ediciones todavía lo indican así. Pero en realidad lo hace mucho más difícil, porque corta el fluir de la música, mientras que si simplemente lo tocas tal como viene (separado), avanza rebotando casi solo, sobre todo con un arco barroco. Es mucho más fácil y natural. Hay muchos casos en los que tal como Bach lo escribió originalmente resulta más intuitivo y natural».

Aun así, no es fácil saber qué escribió Bach, porque «Bach tiene la molesta costumbre de empezar las ligaduras demasiado tarde cuando están debajo de las notas: a menudo parece que comienzan una nota después de lo que realmente comienzan, y es simplemente un hábito de su caligrafía», explicó Augustin. «La prueba de fuego para los golpes de arco es que los de Bach, por lo general, funcionan en el instrumento: si los sigues, al final de la pieza todo cuadra. Así que, si no es así, busco los pasajes en los que pueda haber alguna ambigüedad».

¿Tiene Augustin una sonata o partita favorita?

«Es difícil», respondió Augustin. «Las sonatas son muy distintas de las partitas. Pero si tengo que elegir, quizá la segunda partita sea la obra más grande, por la Chacona y por la obra maestra que es».

«Pero con la que más me he unido durante la grabación es la tercera sonata», dijo. «Creo que la tuve un poco olvidada de joven; es tan difícil que no llegaba a comprenderla del todo. Me encanta cómo supone un renacer, un despertar tras la tragedia de la Chacona. El Adagio (el primer movimiento) comienza en Do natural, con ese ritmo con puntillo: parece que la música, poco a poco, vuelve de algún modo a la vida; es una resurrección realmente hermosa. Y la fuga está tan llena de alegría… pero es difícil transmitirlo al tocar, ¡porque es dificilísima! Creo que, sin duda, no está compuesta al violín: se nota en cierto modo que la escribió un teclista. Sé que Bach tocaba el violín, pero era ante todo organista, un virtuoso del teclado. Sí, se puede tocar en el violín, pero lo que no es posible es sostener todas las notas de esta fuga: constantemente hay que quebrar los acordes de una manera determinada e intentar que suene como si las voces continuaran. Se llega al límite de lo técnicamente posible, igual que en un Capricho de Paganini; llega al borde mismo, nos lleva realmente al límite en lo técnico. Pero es una pieza tan bella y tan alegre que simplemente me encanta. Antes no la valoraba tanto, y se ha convertido en una de mis favoritas».

Comentarios de lectores en Violinist.com

Comentarios seleccionados del artículo original, traducidos por Meistervioline.

Stephen Symchych · 21 de abril de 2021
Gracias por esta entrevista. ¡Me gusta mucho lo que estoy escuchando de esta grabación en internet! [Por cierto: después de enterarme de la relación entre Hadelich y Pfau, encargué un arco barroco al señor Pfau. Hasta el éxito final hubo una larga historia de envíos tras el Brexit, pero al final me preparó dos arcos. El que elegí es realmente asombroso en la producción de sonido. Fácil de tocar, y saca un sonido enorme y rico de todos mis instrumentos. Totalmente recomendable.]

John Alexander · 22 de abril de 2021
Excelente artículo. Soy un gran admirador del virtuosismo y la generosidad de Augustin. Es un intérprete magnífico, pero además parece auténtico, sincero y humilde. ¡Me encanta!

Traducción: Meistervioline

© Copyright by Violinist.com. Publicado originalmente en: https://www.violinist.com/blog/laurie/20214/28737/

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